DESORDENES EMOCIONALES

TRASTORNO DE ANSIEDAD:

 

La ansiedad es una emoción natural, presente en todos los humanos, que resulta muy adaptativa pues nos pone en alerta ante una posible amenaza; sin embargo, a veces se vive como una experiencia desagradable (emoción negativa), especialmente cuando alcanza una elevada intensidad, que se refleja en fuertes cambios somáticos, algunos de los cuales son percibidos por el individuo; además, esta reacción, cuando es muy intensa, puede provocar una pérdida de control sobre nuestra conducta normal.

Más de un 15% de la población general llega a sufrir alguna vez a lo largo de su vida algún trastorno de ansiedad, que consiste en una serie de reacciones (a nivel cognitivo, fisiológico y motor) demasiado intensas, o demasiado frecuentes, o simplemente poco ajustadas a la situación en que se encuentra el individuo.


Estas manifestaciones llegan a ser patológicas en muchos casos, dificultando la vida normal de estas personas, o haciéndoles sentir experiencias muy desagradables en algunas situaciones.

 

DEPRESIÓN:

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que en términos coloquiales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente.

El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.

Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático.

 

La persona aquejada de depresión puede no vivenciar tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo.

Es importante aclarar que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, etc.). Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.

 

ESTRÉS:

 

EL estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.


El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia a pesar de lo cual, hoy en día, se confunde con una patología. Cuando esta respuesta se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que se ve reflejada en el organismo y en la aparición de enfermedades, anomalías y anormalidades patológicas (como el síndrome del intestino irritable) que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano. Esta confusión se debe a que este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias que abundan en ciertos modos de vida, desencadenando problemas graves de salud.

Los llamados estresores o factores estresantes son las situaciones desencadenantes del estrés y pueden ser cualquier estímulo, externo o interno (tanto físico, químico, acústico o somático como sociocultural) que, de manera directa o indirecta, propicie la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (homeostasis).

 

TRASTORNOS GASTROINTESTINALES:

Aunque tradicionalmente en psicología clínica y de la salud se ha atribuido un papel relevante al estrés, así como a otros mecanismos psicofisiológicos y conductuales en la etiología y mantenimiento de numerosos trastornos gastrointestinales, sólo en los últimos años esta relación ha sido estudiada de forma más precisa y sistemática.

Es de resaltar, que es precisamente desde la propia gastroenterología desde donde se habla cada vez más de la necesidad de una aproximación psicológica a los trastornos gastrointestinales, atribuyéndole a los factores psicológicos un papel fundamental, no sólo en la etiología y curso de los trastornos psicofisiológicos del tracto gastrointestinal, sino también en su prevención y tratamiento efectivo.

El objetivo de la psicología en esta área es abordar los aspectos más relevantes relacionados con la evaluación y tratamiento conductual de los trastornos gastrointestinales. Para alcanzar este objetivo, se analizan los diferentes tipos de mecanismos psicológicos que pueden estar implicados en la etiología, mantenimiento y tratamiento de tales trastornos.

 

¿Sabías que...?

En la medida en que se mastican más los alimentos, la lipasa salivar (una de las enzimas que contiene la saliva) se segrega en mayor cantidad. Esto favorece que la comida se digiera en mayor proporción en la boca, facilitando el proceso de digestión posterior.

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